Ya hace casi cuatro meses que dejé atrás mi querida tetería Podunk y también la ciudad que, en teoría, nunca duerme. No negaré que en ocasiones echo de menos ese lugar, sobretodo porque no he encontrado en Barcelona a nadie que equipare en “entrañabilidad” a mi Señora Pots particular, esa adorable mujer que me servía el té y parecía sacada de un cuento de Beatrix...
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Hace 9 años